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lunes, septiembre 11, 2006

 

Confianzas

Que fome es tener que andar desconfiando, pero a veces es lo que hay que hacer. Partir de la premisa de que te quieren engañar, que te quieren hacer trampa, que la gente no es tan recta como uno espera y que hay que estar a la defensiva.
Y esta vez eso lo enfoco a lo laboral.
Como ya he dicho me gusta crear buenos ambientes de trabajo, sin embargo cuando la gente no sabe aprovechar bien esa muestra de confianza uno retrocede, y no es cosa de cambiar de frecuencia y punto. No para mí es un proceso más complejo, que afecta mi esencia y mi naturaleza.
En los últimos días un caso personal y otro de una persona cercana han reafirmado la necesidad de mantener distancia con quienes uno trabaja, con quienes dependen jerárquicamente de ti y en general tener una actitud más formal con todo el mundo.
Eso me violenta, porque es cansador estar esperando que alguien te cague, tener esa actitud de que en el fondo todos muestran su lado malo tarde o temprano y por eso es mejor no esperar cosas buenas.
¿ De qué sirven años de educación, cuando lo esencial no lo educan? Hay que crear criterios, hacer seres respetuosos, consecuentes y que sepan pararse frente a la vida. De lo contrario el juego del paco y el ladrón será permanente y eterno, hasta que nos terminemos cansando todos y...................¿ahí que pasa? ¿ quién se rinde antes?
Yo voy a ver como puedo combinar ambas cosas. Ya es suficientemente difícil ver el vaso medio lleno como para que alguien siga vaciándotelo.

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