martes, septiembre 12, 2006
Cosas que recuerdo de mi abuelo
Mi abuelo una vez vino a Santiago solo por que yo lo llamé y le dije que no tenia como ir a cumpleaños un día en la tarde porque mi mamá estaba trabajando.
Era capaz de traerme una fuente con chunchules del mejor cocinero de Valparaíso solo porque a mí me gustaban.
Me hacia cosquillas y cuando yo gritaba “auxilio” el me respondía “no está” , entonces gritaba “socorro” y me decía “tampoco está”.
De los primeros recuerdos que tengo de mi infancia está un 18 de Septiembre en que me paseaba vestido de huaso sobre un caballo en Laguna Verde.
Recorrimos todos los ascensores de Valparaíso un sábado en la mañana con mi papá.
Me regaló mi primera y única pelota de football, a pesar de que a él no le gustaba pero entendía que era algo en lo que yo tenia que meterme porque de esa manera además me acercaría más a mi papá.
Es el único reto del que me acuerdo, fue un día que mi mamá salía de la clínica y yo mañoseaba, y es el único reto que me importó en toda mi infancia.
Mi abuelo gozaba como nadie con los 18. Era gordo, enorme, al menos para mí que era un pililo de 9 años. Murió un par de semanas antes del 18 y ya tenia los volantines comprados y la carne encargada para esa celebración.
Nunca hizo diferencia entre sus nietos, pero yo era el más cercano.
Viajamos con él al norte y fue tan increíble ese viaje que aún todos tenemos recuerdos de él.
Nos llevaba de vacaciones a Rapel, me enseño a pescar y celebró mi primer pejerrey a pesar de que mis primos ya llevaban montones cada uno.
Y así. Muchas cosas más, muchos sentimientos, muchos recuerdos. Una alegría inmensa de que haya existido, y mucha pena de que no esté.
Pero este es un recuerdo positivo, cercano al 18, donde a pesar de lo diferente que soy a lo que él conoció, estará en mi cabeza como un referente demasiado potente como para olvidar.
Era capaz de traerme una fuente con chunchules del mejor cocinero de Valparaíso solo porque a mí me gustaban.
Me hacia cosquillas y cuando yo gritaba “auxilio” el me respondía “no está” , entonces gritaba “socorro” y me decía “tampoco está”.
De los primeros recuerdos que tengo de mi infancia está un 18 de Septiembre en que me paseaba vestido de huaso sobre un caballo en Laguna Verde.
Recorrimos todos los ascensores de Valparaíso un sábado en la mañana con mi papá.
Me regaló mi primera y única pelota de football, a pesar de que a él no le gustaba pero entendía que era algo en lo que yo tenia que meterme porque de esa manera además me acercaría más a mi papá.
Es el único reto del que me acuerdo, fue un día que mi mamá salía de la clínica y yo mañoseaba, y es el único reto que me importó en toda mi infancia.
Mi abuelo gozaba como nadie con los 18. Era gordo, enorme, al menos para mí que era un pililo de 9 años. Murió un par de semanas antes del 18 y ya tenia los volantines comprados y la carne encargada para esa celebración.
Nunca hizo diferencia entre sus nietos, pero yo era el más cercano.
Viajamos con él al norte y fue tan increíble ese viaje que aún todos tenemos recuerdos de él.
Nos llevaba de vacaciones a Rapel, me enseño a pescar y celebró mi primer pejerrey a pesar de que mis primos ya llevaban montones cada uno.
Y así. Muchas cosas más, muchos sentimientos, muchos recuerdos. Una alegría inmensa de que haya existido, y mucha pena de que no esté.
Pero este es un recuerdo positivo, cercano al 18, donde a pesar de lo diferente que soy a lo que él conoció, estará en mi cabeza como un referente demasiado potente como para olvidar.