viernes, septiembre 15, 2006
Empanadas
Hay varias empanadas que me han gustado. De todo tipo, algunas que recuerdo más por tradición que por calidad, otras por originales y otras simplemente por salvadoras:
1.- en Molina había una panadería en una esquina que ya no existe, donde encargábamos empanadas las pocas veces que se hacia algo masivo en Lontue. Eran de queso, con jamón a veces, no eran lo mejor del mundo, la masa algo gruesa, pero igual un clásico. También habían de pino, las que recuerdo especialmente por esa vez que fuimos con mi papa a Aguas Frías a aprender a pescar y nos llevamos una empanada cada uno, él una lata de cerveza y yo una de bebida. Lastima que el lugar ya no existe y aún no hay un claro reemplazante por la zona. Claro que tampoco se hacen ya cosas masivas en nuestro campo.
2.- las de la rotonda Atenas eran un clásico y aún lo son. Cada domingo se llena la panadería, de hecho están cada vez más organizados para su entrega para no colapsar, lo que no implica que la gran fila de gente haya desaparecido, simplemente se ordenó la cosa. Las mejores de ahí son las de queso en masa de hojas. Como todas esas empanadas uno termina con un montón de migas y bien aceitoso en los dedos, pero igual son demasiado ricas. Un clásico de los ochenta que hace unos años revisité y mantuvo los gratos recuerdos.
3.- las Deliciosas en Concón, acá lo que la lleva es la combinación de mariscos con queso, o simplemente de marisco, o de queso, o de lo que a uno se le pueda ocurrir. Lo importante es que son buenas, cumplidoras, ideales para el bajón playero, o para cuando sea. No son baratas pero son llenadoras. Son grandes así que no corran el riesgo de comerlas caminando, miren que o se chorrean o se queman, o dejan alguna embarrada. Si total 5 minutos para sentarse a disfrutarlas siempre hay.
4.- en Bellavista, por Purísima, no recuerdo el nombre, tampoco está siempre abierto, pero es muy buena. De esas empanadas de pino con carne picada, onda receta casera. Es un lugar tradicional, de bajo perfil, pero muy sólido y clásico. De verdad imperdible. Sobre todo cuando se viene de vuelta de la Vega con la vieja y ella lo regalonea a uno con una de esas empanaditas.
5.- de queso en Huentelauquen. Estas son la simpleza máxima, o sea son empanadas fritas de queso, del mismo queso que hacen ahí. Un pecado a cualquier dieta, llenas de queso, hirviendo, un verdadero placer. Además está a mitad de camino hacia La Serena, por lo que es una parada técnica más que recomendable. Con los años ya se han instalado mejor y masificado, y eso lejos de afectarlas las mejoro, porque se fríen ahí mismo cuando uno las encarga y todo está demasiado fresco.
Bueno esas son solo algunas de las empanadas de las que me acuerdo por ahora, hay muchas otras y cada cual tendrá su razón, pero por mi parte estas son las que me viene a la memoria.
1.- en Molina había una panadería en una esquina que ya no existe, donde encargábamos empanadas las pocas veces que se hacia algo masivo en Lontue. Eran de queso, con jamón a veces, no eran lo mejor del mundo, la masa algo gruesa, pero igual un clásico. También habían de pino, las que recuerdo especialmente por esa vez que fuimos con mi papa a Aguas Frías a aprender a pescar y nos llevamos una empanada cada uno, él una lata de cerveza y yo una de bebida. Lastima que el lugar ya no existe y aún no hay un claro reemplazante por la zona. Claro que tampoco se hacen ya cosas masivas en nuestro campo.
2.- las de la rotonda Atenas eran un clásico y aún lo son. Cada domingo se llena la panadería, de hecho están cada vez más organizados para su entrega para no colapsar, lo que no implica que la gran fila de gente haya desaparecido, simplemente se ordenó la cosa. Las mejores de ahí son las de queso en masa de hojas. Como todas esas empanadas uno termina con un montón de migas y bien aceitoso en los dedos, pero igual son demasiado ricas. Un clásico de los ochenta que hace unos años revisité y mantuvo los gratos recuerdos.
3.- las Deliciosas en Concón, acá lo que la lleva es la combinación de mariscos con queso, o simplemente de marisco, o de queso, o de lo que a uno se le pueda ocurrir. Lo importante es que son buenas, cumplidoras, ideales para el bajón playero, o para cuando sea. No son baratas pero son llenadoras. Son grandes así que no corran el riesgo de comerlas caminando, miren que o se chorrean o se queman, o dejan alguna embarrada. Si total 5 minutos para sentarse a disfrutarlas siempre hay.
4.- en Bellavista, por Purísima, no recuerdo el nombre, tampoco está siempre abierto, pero es muy buena. De esas empanadas de pino con carne picada, onda receta casera. Es un lugar tradicional, de bajo perfil, pero muy sólido y clásico. De verdad imperdible. Sobre todo cuando se viene de vuelta de la Vega con la vieja y ella lo regalonea a uno con una de esas empanaditas.
5.- de queso en Huentelauquen. Estas son la simpleza máxima, o sea son empanadas fritas de queso, del mismo queso que hacen ahí. Un pecado a cualquier dieta, llenas de queso, hirviendo, un verdadero placer. Además está a mitad de camino hacia La Serena, por lo que es una parada técnica más que recomendable. Con los años ya se han instalado mejor y masificado, y eso lejos de afectarlas las mejoro, porque se fríen ahí mismo cuando uno las encarga y todo está demasiado fresco.
Bueno esas son solo algunas de las empanadas de las que me acuerdo por ahora, hay muchas otras y cada cual tendrá su razón, pero por mi parte estas son las que me viene a la memoria.