miércoles, febrero 07, 2007
Dialogos
- No quiero verte en pelotas.
- ¿Qué?
- Eso, que no quiero que te saques la ropa, quédate así.
- No te entiendo, acabamos de pasar la noche juntos y aunque no follamos, digamos que quedaron todos los pudores de lado.
- Puede ser, pero aun no quiero verte totalmente desnudo. Quiero ir paso a paso, cuando tenga que pasar pasará. Por mientras disfrutar en lo que estamos.
- Mmmmmmmmm... no me queda del todo claro pero está bien. Igual algo podemos hacer.
- Lo fácil seria avanzar, sin parar, llegando hasta el final, quemando todos los cartuchos ahora. Pero y después qué? He perdido mucho tiempo en mi vida dando pasos sin pensarlos, jugando todas las fichas en un mismo momento y perdiéndolo todo. Además de perder la gracia. Y contigo quiero que sea diferente.
- Siempre, desde que te conocí, te noté a la defensiva.
- Sí.
- ¿Y es por eso que prefieres ir con calma?
- Así es.
- O sea que para ti esto es a lo mejor algo pasajero.
- No sé.
- Que buena onda.
- No lo tomes a mal.
- ¿Y como quieres que lo tome?
- Como lo que es no más. Desde mi perspectiva siento que esto es el gesto más claro de que a mí esto me importa. Pero entiendo que se pueda interpretar al revés.
- O sea, después de conocernos hace tiempo, anoche por fin pasa algo, nos dejamos llevar, dormimos juntos, no follamos es cierto, pero nos entregamos bastante. Y al día siguiente tu vienes y me dices que ni pilucho me quieres ver. No sé cuál será tu manera de ver las cosas pero a mí me suena a arrepentimiento, a rechazo, a que preferirías no haberte metido nunca conmigo.
- No es así.
- ¿Entonces qué?
- Te miré desde el primer día. Me gustaste al tiro. Te miré, trate de bailar contigo. Me reí con tus borracheras. Me dio un poco de lata cuando bailábamos y desaparecías. Te vi tiempo después con ese grupo que me parecía detestable. Pero tu salvabas. Me dio mucho gusto verte en la playa y disfruté mucho con tu cara de pánico esa misma noche. Pensé en ti día y noche, te nombraba antes de dormirme, intentaba soñar contigo, en el día caminaba fantaseando con encuentros fortuitos y definitivos contigo. En el fondo, siempre me gustaste y no me arrepiento para nada de lo que pasó.
- ...
- Y es en ese sentido que quiero cuidar esto. Ir paso a paso, disfrutarlo todo. Me entiendes.
- Bueno, pero hagamos algo al respecto.
- Si, obvio. Hemos perdido todo este rato en conversar en vez de seguir conociéndonos.
- Con esta conversación vaya que si te he conocido.
- El lado oscuro.
- No, tus mañanas solamente. Ja.
- Bueno, mañoso soy y bastante, ya lo irás viendo.
- Claro, si me dejas el tiempo de conocerte y te dejas llevar sin tratar de controlar todo, claro que iré cachando el mote.
- Bueno y ya que estamos en esto, alguna petición especial?
- Sácate toda la ropa.
- ¿Qué?
- Ja. Te estoy weveando.
- Ah sí? Mira tu que bueno pal weveo que me saliste.
- Tan seriote que te poní.
- Yo soy serio.
- No.
- Que sí macho!
- Tu te la das de serio, pero eres más pelusón que todos.
- Bueno un poco, lo que pasa es que soy fome, no soy el alma de la fiesta, entonces si no estoy en confianza no soy muy expresivo.
- Supongo que acá sí estamos en confianza. No me querí ver el culo, pero tus manos no han tenido reparo en moverse por donde han querido.
- Mis manos se mandan solas.
- Yiaaaaaaaaaaa, la media sacada de pillos.
- Ja.
- Me gusta cuando te ríes con los ojos.
- ...
- Eres bastante tímido.
- ¿Y recién te das cuenta?
- Si, o sea no. La verdad yo no sabia si eras tímido o simplemente no me dabas bola. Siempre te trataba de meter conversación, eras bastante breve con tus respuestas y luego de eso ni pescabai.
- Yo soy cortante solo cuando alguien me cae mal o cuando alguien me gusta. Con el primero porque no tengo intención de establecer ningún tipo de comunicación, y en el segundo caso es porque me da vergüenza, me da pánico cagarla, entones por tratar de hacerlo bien, pierdo naturalidad y al final no hago nada.
- Como sea, ya estamos acá.
- Por fin.
- Como si nos hubiera costado mucho.
- A mi sí.
- Me dio sueño.
- Ven.
- ¿Cómo?
- Ven, tírate encima de mí.
- ...
- Eso.
- Dame un beso.
- Con mucho gusto.
- ¿Qué?
- Eso, que no quiero que te saques la ropa, quédate así.
- No te entiendo, acabamos de pasar la noche juntos y aunque no follamos, digamos que quedaron todos los pudores de lado.
- Puede ser, pero aun no quiero verte totalmente desnudo. Quiero ir paso a paso, cuando tenga que pasar pasará. Por mientras disfrutar en lo que estamos.
- Mmmmmmmmm... no me queda del todo claro pero está bien. Igual algo podemos hacer.
- Lo fácil seria avanzar, sin parar, llegando hasta el final, quemando todos los cartuchos ahora. Pero y después qué? He perdido mucho tiempo en mi vida dando pasos sin pensarlos, jugando todas las fichas en un mismo momento y perdiéndolo todo. Además de perder la gracia. Y contigo quiero que sea diferente.
- Siempre, desde que te conocí, te noté a la defensiva.
- Sí.
- ¿Y es por eso que prefieres ir con calma?
- Así es.
- O sea que para ti esto es a lo mejor algo pasajero.
- No sé.
- Que buena onda.
- No lo tomes a mal.
- ¿Y como quieres que lo tome?
- Como lo que es no más. Desde mi perspectiva siento que esto es el gesto más claro de que a mí esto me importa. Pero entiendo que se pueda interpretar al revés.
- O sea, después de conocernos hace tiempo, anoche por fin pasa algo, nos dejamos llevar, dormimos juntos, no follamos es cierto, pero nos entregamos bastante. Y al día siguiente tu vienes y me dices que ni pilucho me quieres ver. No sé cuál será tu manera de ver las cosas pero a mí me suena a arrepentimiento, a rechazo, a que preferirías no haberte metido nunca conmigo.
- No es así.
- ¿Entonces qué?
- Te miré desde el primer día. Me gustaste al tiro. Te miré, trate de bailar contigo. Me reí con tus borracheras. Me dio un poco de lata cuando bailábamos y desaparecías. Te vi tiempo después con ese grupo que me parecía detestable. Pero tu salvabas. Me dio mucho gusto verte en la playa y disfruté mucho con tu cara de pánico esa misma noche. Pensé en ti día y noche, te nombraba antes de dormirme, intentaba soñar contigo, en el día caminaba fantaseando con encuentros fortuitos y definitivos contigo. En el fondo, siempre me gustaste y no me arrepiento para nada de lo que pasó.
- ...
- Y es en ese sentido que quiero cuidar esto. Ir paso a paso, disfrutarlo todo. Me entiendes.
- Bueno, pero hagamos algo al respecto.
- Si, obvio. Hemos perdido todo este rato en conversar en vez de seguir conociéndonos.
- Con esta conversación vaya que si te he conocido.
- El lado oscuro.
- No, tus mañanas solamente. Ja.
- Bueno, mañoso soy y bastante, ya lo irás viendo.
- Claro, si me dejas el tiempo de conocerte y te dejas llevar sin tratar de controlar todo, claro que iré cachando el mote.
- Bueno y ya que estamos en esto, alguna petición especial?
- Sácate toda la ropa.
- ¿Qué?
- Ja. Te estoy weveando.
- Ah sí? Mira tu que bueno pal weveo que me saliste.
- Tan seriote que te poní.
- Yo soy serio.
- No.
- Que sí macho!
- Tu te la das de serio, pero eres más pelusón que todos.
- Bueno un poco, lo que pasa es que soy fome, no soy el alma de la fiesta, entonces si no estoy en confianza no soy muy expresivo.
- Supongo que acá sí estamos en confianza. No me querí ver el culo, pero tus manos no han tenido reparo en moverse por donde han querido.
- Mis manos se mandan solas.
- Yiaaaaaaaaaaa, la media sacada de pillos.
- Ja.
- Me gusta cuando te ríes con los ojos.
- ...
- Eres bastante tímido.
- ¿Y recién te das cuenta?
- Si, o sea no. La verdad yo no sabia si eras tímido o simplemente no me dabas bola. Siempre te trataba de meter conversación, eras bastante breve con tus respuestas y luego de eso ni pescabai.
- Yo soy cortante solo cuando alguien me cae mal o cuando alguien me gusta. Con el primero porque no tengo intención de establecer ningún tipo de comunicación, y en el segundo caso es porque me da vergüenza, me da pánico cagarla, entones por tratar de hacerlo bien, pierdo naturalidad y al final no hago nada.
- Como sea, ya estamos acá.
- Por fin.
- Como si nos hubiera costado mucho.
- A mi sí.
- Me dio sueño.
- Ven.
- ¿Cómo?
- Ven, tírate encima de mí.
- ...
- Eso.
- Dame un beso.
- Con mucho gusto.