martes, junio 05, 2007
Amor de madre
Mi madre está triste, anda sensible, nerviosa, se le nota en la cara, en los gestos y en las reacciones. Su hija menor se va, lejos, por dos años y sin claridad de volver. Se suma a la partida hace poco más de un año de mi hermana mayor al casarse, y al paulatino alojamiento mio por motivos laborales.
Atrás están quedando esos años donde hasta mi abuela vivia con nosotros. Donde la ausencia de mi papá los días de semana no eran tema, ya que la casa estaba llena y el movimiento era constante.
Ahora mi abuela ya no vive con ella, y los hijos de a poco desaparecemos. Mi papá por trabajo sigue estando algunos días de la semana fuera de Santiago y ahora eso si se nota. Nido vacio y muy vacio.
Pero a pesar de todo eso mi vieja va y me sorprende nuevamente. Una de las cosas más duras que le podría pasar ahora es que otro de sus hijos se aleje de manera no fácilmente alcanzable y sin embargo ella lo apoya. Me refieor a que frente a mis intenciones de irme a estudiar fuera de Chile ella decide hacerme el regalo que a su juicio tenía pendiente por años y me ofrece pagar el post grado. No estuve muy de acuerdo, mi primera reacción fue no, no quiero deberle nada a nadie, quiero y aspiro a ser independiente y autonomo. Pero a la larga termine aceptando, debo ser realista, el tema del financiamiento de mis estudios era un tema que estaba pateando y que de a poco estaba empezando a abordar en mis planificaciones, y claro esto viene a calzar perfectamente.
Que entrega más grande por Dios, que aquello que te puede hacer más triste tu lo des con generosidad por el bien del otro. Que despaego, que cristianismo más puro, que coherencia de vida. Con eso mi vieja me da una cachetada y me demuestra que todo aquello que yo persigo es posible encontrarlo sin tanta grandilocuencia, sin darle tantas vueltas, sólo con amor.
Y eso era el amor de madre despues de todo. aun queda mucho por aprender. La responsabilidad es mayor, pero el cariño que hay tras mi me da la plataforma que necesitaba para mi despegue.
Y asi pasan las cosas, pasa la vida y paso yo junto a ella (y con mi madre en el pecho).
Atrás están quedando esos años donde hasta mi abuela vivia con nosotros. Donde la ausencia de mi papá los días de semana no eran tema, ya que la casa estaba llena y el movimiento era constante.
Ahora mi abuela ya no vive con ella, y los hijos de a poco desaparecemos. Mi papá por trabajo sigue estando algunos días de la semana fuera de Santiago y ahora eso si se nota. Nido vacio y muy vacio.
Pero a pesar de todo eso mi vieja va y me sorprende nuevamente. Una de las cosas más duras que le podría pasar ahora es que otro de sus hijos se aleje de manera no fácilmente alcanzable y sin embargo ella lo apoya. Me refieor a que frente a mis intenciones de irme a estudiar fuera de Chile ella decide hacerme el regalo que a su juicio tenía pendiente por años y me ofrece pagar el post grado. No estuve muy de acuerdo, mi primera reacción fue no, no quiero deberle nada a nadie, quiero y aspiro a ser independiente y autonomo. Pero a la larga termine aceptando, debo ser realista, el tema del financiamiento de mis estudios era un tema que estaba pateando y que de a poco estaba empezando a abordar en mis planificaciones, y claro esto viene a calzar perfectamente.
Que entrega más grande por Dios, que aquello que te puede hacer más triste tu lo des con generosidad por el bien del otro. Que despaego, que cristianismo más puro, que coherencia de vida. Con eso mi vieja me da una cachetada y me demuestra que todo aquello que yo persigo es posible encontrarlo sin tanta grandilocuencia, sin darle tantas vueltas, sólo con amor.
Y eso era el amor de madre despues de todo. aun queda mucho por aprender. La responsabilidad es mayor, pero el cariño que hay tras mi me da la plataforma que necesitaba para mi despegue.
Y asi pasan las cosas, pasa la vida y paso yo junto a ella (y con mi madre en el pecho).