lunes, junio 25, 2007
Zaldivar (el colorín)
El colorín Zaldivar no es un outsider, no es un opositor al gobierno, tampoco un defensor de los derechos del pueblo, ni el ultimo bastión de integridad moral dentro del conglomerado oficialista. Adolfo Zaldivar es simplemente el defensor de la persona a quien el más quiere, admira y respeta: él mismo.
Su apoyo a Bachellet duró el tiempo en que era el único interlocutor de la Democracia Cristiana con la primero candidata y luego presidenta. Le duró exactamente el tiempo suficiente en que le fue útil para derrotar a Alvear. Pero cuando las posiciones cambiaron, no le costó ni un poco volver a ser opositor a cualquiera que represente de la más mínima manera ideas izquierdistas.
Tampoco deben cantar victoria en la oposición. Aunque Zaldivar parece a veces estar más cómodo al lado de gente como Piñera, Cardemil o alguno de los Larraín, la verdad es que el no está con ellos, simplemente acercarse a ese sector le es funcional en este momento.
Ni siquiera su hermano debe cantar victoria, porque sólo cuando la idea era oponerse a Lagos o ganar espacios de poder en el primer gabinete del actual gobierno, se acordó de él. El resto del tiempo es casi como si no se conocieran.
Y bueno, al menos es un hombre fiel a él, no se contradice, el sólo piensa en si mismo y en como las circunstancias le son funcionales a sus aspiraciones de poder.
Un tipo así puede ser interesante, pero de temer.
Es el temerario que puede servir para apagar un incendio o para tirarlo a la pelea rápida, pero no para cuidar algo de más valor. Porque de seguro lo querrá arrebatar.
Tal cómo ahora quiere quedarse con todo, aunque no lo parezca.
Su apoyo a Bachellet duró el tiempo en que era el único interlocutor de la Democracia Cristiana con la primero candidata y luego presidenta. Le duró exactamente el tiempo suficiente en que le fue útil para derrotar a Alvear. Pero cuando las posiciones cambiaron, no le costó ni un poco volver a ser opositor a cualquiera que represente de la más mínima manera ideas izquierdistas.
Tampoco deben cantar victoria en la oposición. Aunque Zaldivar parece a veces estar más cómodo al lado de gente como Piñera, Cardemil o alguno de los Larraín, la verdad es que el no está con ellos, simplemente acercarse a ese sector le es funcional en este momento.
Ni siquiera su hermano debe cantar victoria, porque sólo cuando la idea era oponerse a Lagos o ganar espacios de poder en el primer gabinete del actual gobierno, se acordó de él. El resto del tiempo es casi como si no se conocieran.
Y bueno, al menos es un hombre fiel a él, no se contradice, el sólo piensa en si mismo y en como las circunstancias le son funcionales a sus aspiraciones de poder.
Un tipo así puede ser interesante, pero de temer.
Es el temerario que puede servir para apagar un incendio o para tirarlo a la pelea rápida, pero no para cuidar algo de más valor. Porque de seguro lo querrá arrebatar.
Tal cómo ahora quiere quedarse con todo, aunque no lo parezca.