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lunes, junio 23, 2008

 

Ignacio Walker

Siempre he considerado a esta persona un político recto y serio, con el nivel suficiente para ser Presidente de la República. Sin embargo, su carisma poco populista y su discreción algo extrema, han atentado en contra de una carrera, que a mi juicio, podría ser notable y destacada.
La manera clara y empática de expresar sus ideas fue lo primero que me atrajo de él. Era un diputado más de la DC, pero que marcó la diferencia con un proyecto de ley que habría una puerta a la madurez política y social de nuestro país: la ley de divorcio. Demócrata, cristiano, católico y hombre de familia, todos descriptores asociados por lo general a adversarios a este tipo de temas. De hecho, esas características eran generalmente esgrimidas por los detractores de esta ley para votarla en contra. Ustedes saben, todo eso de los valores, la familia como pilar fundamental de la sociedad y un sin fin de lugares comunes que no aportan en nada a la solución. Con todos los defectos que le podemos encontrar a esta ley y a pesar de la gran cantidad de enmiendas que se le deberán ir haciendo en el futuro, es un avance considerable para una sociedad que prefería la hipocresía de la nulidad y el desamparo de aquellos que no contaban con los recursos para un abogado.
Entonces tenemos a este personaje no sólo de buena llegada con la gente, sino que además contribuyendo con leyes necesarias, prácticas y aplicables. Siguiente paso en un diputado, como parece lógico, es intentar el salto al Senado. Y así fue. Con malos resultados. El arrastre de Ominami y la blindada candidatura de Romero impidieron su llegada a la cámara alta y el consecuente alejamiento de los cargos de representación popular y de la primera o segunda línea de la política nacional.
Reaparece como Canciller de Lagos, reemplazando a Alvear y asumiendo un desafío para el que a mi juicio no estaba destinado. Labor eficiente y clara, pero falta de sintonía con el Presidente e inexperiencia diplomática, hicieron de su paso por el Ministerio de Relaciones Exteriores un acto correcto pero no destacado dentro de su trayectoria.
Luego ha caído nuevamente en el anonimato, al principio con cargos en los Directorios estatales, que si bien son coherentes con su espíritu concertacionista y su vocación de servicio público, no aportan demasiado a la visión de político más cercano que necesita.
Ahora ha partido fuera de Chile a incrementar su curriculum con la labor académica. Un paso que muchos han seguido, que complementa la capacitación y el curriculum de cualquier dirigente que aspire a convertirse en figura relevante dentro del quehacer nacional. Una decisión que si bien lo relega a un plano muy discreto, espero no merme si historial político.
Entonces para mí sigue siendo un cheque a fecha en política, y en tiempos donde el cheque está perdiendo presencia y las finanzas están cada vez más debilitadas, espero que podamos llegar a cobrar este cheque y tenga fondos de sobra. ¿Posibles desafíos? Intentar una nueva candidatura al Senado, espero por la misma zona, para que no se me caiga del pedestal. O dignamente repostular como diputado, para demostrar la humildad y vocación de los grandes. También podría esperar a que Alvear sea presidenta y blindarla en un gabinete que necesitará mucho apoyo y respaldo. Quizás asumiendo un cargo dirigencial en la DC, partido que necesita a grito figuras potentes, transparentes y atractivas. A lo mejor asumir un reto que en el papel puede parecer algo menor, pero que me parece más bien estimulante, interesante y útil, esto sería ser candidato a alcalde. De alguna comuna que realmente represente, vale decir, de alguna de su distrito original o de la circunscripción que aspiró a representar. Es un hombre preparado y con una gran red de contactos, todo lo cual se podría poner al servicio de una comuna pobre que necesite visión y gestión para salir adelante. Las municipalidades han demostrado ser trampolines para muchos políticos y cementerios para muchos otros tantos con prometedor futuro (o sino pregúntenle a Lavín), pero siguen siendo un gran reto que combina capacidad política, social, administrativa y humana. Ahí Walker sería un aporte y demostraría con hechos su vocación y capacidad.En lo personal creo profundamente en él, es de los políticos que más admiro y, por motivos que no vienen a lugar, lo percibo como un buen hombre, algo que lamentablemente cada vez se puede decir menos de los políticos. Por eso mismo me gustaría verlo un poco más jugado, corriendo riesgos, mostrándose al nivel de un estadista y recomponiendo la esperanza de muchos chilenos que creemos que la política es una actividad para personas de grandeza en todo sentido. Yo siento que Ignacio Walker es esa persona.

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