martes, julio 01, 2008
6 a los 6
Seis meses seis cosas. Ayer terminaron los primeros seis meses del año y a continuación presento seis cosas que han marcado mi existencia este último tiempo:
1.- Me vine a vivir a España, a mi anhelada Barcelona. Deje de lado la seguridad de mi casa, de mi trabajo y de mi entorno. Hice un quiebre en mi historia y me arriesgue a venir en busca de lo tantas veces anhelado, con poquito seguro, peor con muchas ilusiones, ganas y esperanzas.
2.- Empecé una relación de pareja propiamente tal, aunque desde Agosto pasado ya existía, en Enero de este año se materializó en el día a día, dejo de lado su carácter distante, utópico e idealista, se hizo real. Se llenó de viseras, de carne, de olores, lágrimas, miedos, roces, sensaciones, aprendizajes y riesgos que nunca había asumido. Es lo más extraño y gozoso que he vivido. Es como una nueva droga, que me eleva a niveles altísimos de lucidez y de placer. Es raro, todo es raro cuando se está en pareja. Me ha hecho cambiar las prioridades, haciendo que no sea sólo lo profesional lo que determine mi andar, sino que lo emotivo, el amor y la fraterna complicidad que me recompensa día a día.
3.- Recibí mi cruz, la conocí y empecé a cargarla. Aún no conozco bien su peso ni cual es la mejor manera de llevarla, pero empiezo a reconocerla y a llevarla decididamente. No me he acostumbrado a ella, nunca lo haré, pero aquí está y es un desafío nuevo, grande, que me acompañará el resto de mi vida.
4.- Conocí otra dimensión de la amistad. Mucha gente quedó atrás, algunos están pero más difusos, otros reaparecieron con fuerza y muy pocos debutaron. Vivo una amistad a la distancia, lealtades y cariños están muy lejos de mi mano, por lo que he necesitado aprender a expresar mi amistad de otras maneras y a recibirla de una forma menos evidente. Se reafirmaron los grandes amigos y el resto se ajustó a lo que son y siempre fueron, buenos compañeros de ruta, valorables desde su aporte y a los que no debo exigir ni juzgar más allá de su justa dimensión.
5.-Mi familia se ha transformado en el pilar de mi vida. Añoro a mi padre como nunca lo había hecho, lo valoro, aprecio y admiro cada vez más, me he llegado a sorprender lo mucho que lo hecho de menos. Mi madre me maravilla día a día con su inmensa entrega e incondicionalidad, su enorme capacidad de amar me ha reconciliado con la espiritualidad, porque veo que es en sus creencias en donde encuentra la fortaleza para salir adelante y apañar a todos su pollos. Mi hermana mayor también está siempre presente en mis pensamientos, ajustándose a la perfección a su rol, siempre más discreto pero igual de importante que todos. La menor ha sido quizás la más difícil de manejar, ha sido todo raro con ella, por un lado está en su propio proceso, por otra parte hay cosas que cambiaron, pero en el fondo está el mismo porotito alegre de siempre, que con una sonrisa de relajo arregla todo. Y por último mi abuela, que en su propio mundo vive feliz y me alegra la vida cada vez que la escucho y la siento, es un reservorio de alegría tan grande que tengo, que no me queda más que dar gracias a Dios por cada día más que tengo junto a ella.
6.- Profesionalmente en estos seis meses me lo he cuestionado todo. Llegué con una idea que mutó mucho en el camino. Feliz con mi reactualización de conocimientos y con la experiencia vivida como estudiante de Master. Pero feliz también con la constatación que es en la aplicación práctica de mi profesión donde más a gusto me siento. Han aumentado mis conocimientos, pero también lo ha hecho el interés por trascender a través de mi trabajo, no sólo haciendo una gran labor, sino que además haciendo lo que yo quiero, lograr un producto que salga de mis entrañas, que demuestre mi preparación pero también mi pasión. Tengo casi 30 años y quiero que mi trabajo sea un reflejo de la vida coherente que quiero llevar. Quiero ser un profesional íntegro, tanto en la oficina como en el terreno, gremial y académicamente, en todos los ámbitos, pero quiero serlo sin dejar de ser yo, una sola persona que está detrás de todo eso.
1.- Me vine a vivir a España, a mi anhelada Barcelona. Deje de lado la seguridad de mi casa, de mi trabajo y de mi entorno. Hice un quiebre en mi historia y me arriesgue a venir en busca de lo tantas veces anhelado, con poquito seguro, peor con muchas ilusiones, ganas y esperanzas.
2.- Empecé una relación de pareja propiamente tal, aunque desde Agosto pasado ya existía, en Enero de este año se materializó en el día a día, dejo de lado su carácter distante, utópico e idealista, se hizo real. Se llenó de viseras, de carne, de olores, lágrimas, miedos, roces, sensaciones, aprendizajes y riesgos que nunca había asumido. Es lo más extraño y gozoso que he vivido. Es como una nueva droga, que me eleva a niveles altísimos de lucidez y de placer. Es raro, todo es raro cuando se está en pareja. Me ha hecho cambiar las prioridades, haciendo que no sea sólo lo profesional lo que determine mi andar, sino que lo emotivo, el amor y la fraterna complicidad que me recompensa día a día.
3.- Recibí mi cruz, la conocí y empecé a cargarla. Aún no conozco bien su peso ni cual es la mejor manera de llevarla, pero empiezo a reconocerla y a llevarla decididamente. No me he acostumbrado a ella, nunca lo haré, pero aquí está y es un desafío nuevo, grande, que me acompañará el resto de mi vida.
4.- Conocí otra dimensión de la amistad. Mucha gente quedó atrás, algunos están pero más difusos, otros reaparecieron con fuerza y muy pocos debutaron. Vivo una amistad a la distancia, lealtades y cariños están muy lejos de mi mano, por lo que he necesitado aprender a expresar mi amistad de otras maneras y a recibirla de una forma menos evidente. Se reafirmaron los grandes amigos y el resto se ajustó a lo que son y siempre fueron, buenos compañeros de ruta, valorables desde su aporte y a los que no debo exigir ni juzgar más allá de su justa dimensión.
5.-Mi familia se ha transformado en el pilar de mi vida. Añoro a mi padre como nunca lo había hecho, lo valoro, aprecio y admiro cada vez más, me he llegado a sorprender lo mucho que lo hecho de menos. Mi madre me maravilla día a día con su inmensa entrega e incondicionalidad, su enorme capacidad de amar me ha reconciliado con la espiritualidad, porque veo que es en sus creencias en donde encuentra la fortaleza para salir adelante y apañar a todos su pollos. Mi hermana mayor también está siempre presente en mis pensamientos, ajustándose a la perfección a su rol, siempre más discreto pero igual de importante que todos. La menor ha sido quizás la más difícil de manejar, ha sido todo raro con ella, por un lado está en su propio proceso, por otra parte hay cosas que cambiaron, pero en el fondo está el mismo porotito alegre de siempre, que con una sonrisa de relajo arregla todo. Y por último mi abuela, que en su propio mundo vive feliz y me alegra la vida cada vez que la escucho y la siento, es un reservorio de alegría tan grande que tengo, que no me queda más que dar gracias a Dios por cada día más que tengo junto a ella.
6.- Profesionalmente en estos seis meses me lo he cuestionado todo. Llegué con una idea que mutó mucho en el camino. Feliz con mi reactualización de conocimientos y con la experiencia vivida como estudiante de Master. Pero feliz también con la constatación que es en la aplicación práctica de mi profesión donde más a gusto me siento. Han aumentado mis conocimientos, pero también lo ha hecho el interés por trascender a través de mi trabajo, no sólo haciendo una gran labor, sino que además haciendo lo que yo quiero, lograr un producto que salga de mis entrañas, que demuestre mi preparación pero también mi pasión. Tengo casi 30 años y quiero que mi trabajo sea un reflejo de la vida coherente que quiero llevar. Quiero ser un profesional íntegro, tanto en la oficina como en el terreno, gremial y académicamente, en todos los ámbitos, pero quiero serlo sin dejar de ser yo, una sola persona que está detrás de todo eso.