martes, julio 29, 2008
Viajar...
En cuanto a las fuentes de inspiración para escribir en este blog yo siempre he reconocido mi influencia externa y mi tendencia a robar ideas. En este caso a partir de una entrevista a Liliana Ross en la Revista del Domingo en viaje de El Mercurio, aproveche de responderla yo y sólo varia el enfoque de una pregunta por tratarse de un punto de vista desde la profesión de quien responde.
Acá va:
Lo que siempre sobra en su maleta:
Alrededor del 60 % de lo que echo, por mi excesiva tendencia a echar cosas “por si acaso”.
Su objeto favorito traído de un viaje:
Una polera comprada en la calle en Bangkok que duró mucho años y vinos diferentes de donde sea que esté.
El viaje de su vida:El año 96 con mi viejo por Europa, Tailandia y EEUU. Pero como me queda vida espero que el viaje de mi vida sea recorrer Europa con toda mi familia y respectivas parejas.
El mayor gusto que se ha dado en un viaje:
Procuro darme al menos un gusto en cada lugar que conozco para mantenerlo como un recuerdo especial. Pero por elegir dos: una Navidad con mis hermanas en la Casa de Alsacia en Paris y mi último cumpleaños en el restaurante de Torres en Barcelona.
La ciudad más romántica en la que ha estado:
Paris.
Los hombres más guapos del mundo son...
Los italianos son los que mejor se venden.
¿Y las mujeres más guapas?
Las francesas, perfecta mezcla de sencillez y sofisticación, sensualidad y dulzura, carácter fuerte y melancolía.
El sitio que recomienda visitar a ojos cerrados:
Nueva Zelanda.
El mejor lugar del mundo para ver teatro es...
Londres.
Un sitio inspirador para un enólogo:
Debería ser Bordeaux en Francia del punto de vista más tradicional o Nueva Zelanda desde el lado más vanguardista, pero creo que el lugar más inspirador es la bodega/viñedo donde cada uno hace sus vinos y saben de donde vienen y hacia donde van.
El encuentro más insólito durante un viaje:
Con un amigo en Bordeaux, el corriendo atrasado a su trabajo lo veo pasar y le grito, luego de mirarme extrañado figuro yo corriendo a su lado para contarle en que andaba por ahí y donde me estaba quedando, y lo más sorprendente es que a pesar de lo acelerados que íbamos se acordó de la dirección y me ayudo a pasar muy buenos días luego ahí.
Si tuviera todo el tiempo y dinero del mundo para viajar, ¿qué tipo de viaje haría?
Por la costa mediterránea primero, luego por el norte de Europa y luego atravesar hasta llegar al sur de Chile, todo en un cómodo yate.
Acá va:
Lo que siempre sobra en su maleta:
Alrededor del 60 % de lo que echo, por mi excesiva tendencia a echar cosas “por si acaso”.
Su objeto favorito traído de un viaje:
Una polera comprada en la calle en Bangkok que duró mucho años y vinos diferentes de donde sea que esté.
El viaje de su vida:El año 96 con mi viejo por Europa, Tailandia y EEUU. Pero como me queda vida espero que el viaje de mi vida sea recorrer Europa con toda mi familia y respectivas parejas.
El mayor gusto que se ha dado en un viaje:
Procuro darme al menos un gusto en cada lugar que conozco para mantenerlo como un recuerdo especial. Pero por elegir dos: una Navidad con mis hermanas en la Casa de Alsacia en Paris y mi último cumpleaños en el restaurante de Torres en Barcelona.
La ciudad más romántica en la que ha estado:
Paris.
Los hombres más guapos del mundo son...
Los italianos son los que mejor se venden.
¿Y las mujeres más guapas?
Las francesas, perfecta mezcla de sencillez y sofisticación, sensualidad y dulzura, carácter fuerte y melancolía.
El sitio que recomienda visitar a ojos cerrados:
Nueva Zelanda.
El mejor lugar del mundo para ver teatro es...
Londres.
Un sitio inspirador para un enólogo:
Debería ser Bordeaux en Francia del punto de vista más tradicional o Nueva Zelanda desde el lado más vanguardista, pero creo que el lugar más inspirador es la bodega/viñedo donde cada uno hace sus vinos y saben de donde vienen y hacia donde van.
El encuentro más insólito durante un viaje:
Con un amigo en Bordeaux, el corriendo atrasado a su trabajo lo veo pasar y le grito, luego de mirarme extrañado figuro yo corriendo a su lado para contarle en que andaba por ahí y donde me estaba quedando, y lo más sorprendente es que a pesar de lo acelerados que íbamos se acordó de la dirección y me ayudo a pasar muy buenos días luego ahí.
Si tuviera todo el tiempo y dinero del mundo para viajar, ¿qué tipo de viaje haría?
Por la costa mediterránea primero, luego por el norte de Europa y luego atravesar hasta llegar al sur de Chile, todo en un cómodo yate.