miércoles, diciembre 10, 2014
A propósito de estas fechas
La navidad me la suda. Me violenta
mucho la idea de sentirme obligado a una celebración que muchas veces me parece
hipócrita. Buenos deseos, abrazos, regalos y sonrisas a gente que el resto del
año no le das ni el saludo. Es todo tan forzado que le quita el verdadero espíritu
de fraternidad que debería tener.
Esto no quiere decir que no
celebre la navidad, que no haya tenido buenas y alegres navidades, que no me
guste regalar y que busque sacar lo mejor de mí desde el fondo de mis
sentimientos. Simplemente me molesta que me obliguen en la forma e incluso en
el fondo.
He pasado navidades solo, en
familias, con la familia de mi ex pareja y en todas he encontrado un momento
especial y emotivo. Pero también muchas veces no he estado con la tranquilidad
de corazón ni de mente para celebrar algo, para entregar cariño y dejarme
invadir por el espíritu que al parecer implica la navidad.
Cuando no estoy bien me cuesta
mucho entregar cariño, no me convierto en un ogro, pero tampoco puede desear
paz y amor a diestra y siniestra. Y del mismo modo que me pasa a mí sé que le
pasa a muchos más que terminan siendo secuestrados por la dictadura del sentir oficial.
Sólo pido para navidad que
aquellos que quieren celebrar respeten a los no quieren hacerlo, ese sería un
gran acto de generosidad, mucho más acorde con lo que deberían ser estos días.